Hasta hace poco se consideraba
la violencia ejercida contra las mujeres como algo
privado que ocurría dentro de la familia y sobre la
cual la sociedad no tenía capacidad de actuación
suscribiendo el no ver, no oír y callar. Sin embargo
cada vez que “no vemos los golpes en el rostro de las
mujeres, no oímos sus gritos de auxilio y
callamos” estamos contribuyendo a perpetuar
esta lacra social que atenta contra la vida de las
mujeres. En España, en lo que va de año, 59
mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas
(datos del Instituto de la Mujer a 31/10/2006). Ellas,
las muertas, son nuestras hermanas, hijas, amigas,
vecinas, compañeras de trabajo... Entre todas y todos
tenemos que romper el círculo del miedo, el muro de
silencio. La violencia de género sigue siendo una
amenaza cotidiana para las vidas y el bienestar de las
mujeres.
La violencia en el ámbito del
hogar deriva en serias consecuencias para la salud física
y mental de las mujeres. Desde lo más visible como
fracturas, pérdidas de visión o de audición,
y asesinatos, hasta lo invisible, como la
baja autoestima, alta incidencia de estrés, ataques de
pánico, alcoholismo, depresión y suicidio. Todo ello
son fatales consecuencias derivadas de la violencia que
padecen las mujeres y que repercuten también en su vida
laboral. Además, la violencia de género hace que las
mujeres que la sufren sean menos productivas, y que en
muchas ocasiones no
se atrevan, o directamente no puedan acudir al trabajo,
por sus lesiones físicas.
En todos los casos los agresores impiden y
dificultan el desarrollo personal y profesional de la
agredida.
Si estás padeciendo una
situación de violencia en tu hogar, debes saber que te
amparan una serie de derechos laborales que emanan de la
Ley Orgánica de
Medidas de Protección Integral Contra la
Violencia de Género:
ü
Reducción
de la jornada de trabajo.
ü
Reordenación
del tiempo de trabajo (adaptación de horario u horario
flexible).
ü
Cambio
de centro de trabajo en la misma localidad o traslado a otra distinta.
ü
Posibilidad
de suspensión voluntaria del contrato de trabajo con
derecho a prestación por desempleo.
ü
Extinción
voluntaria del contrato de trabajo con derecho a
prestación de desempleo.
ü
Reconocimiento
de causa justificada las ausencias o faltas de puntualidad motivadas por situaciones físicas o psicológicas, acreditadas por los servicios sociales o de salud.
ü
Protección
frente al desempleo.
El
acoso sexual en el trabajo es una forma más de
violencia contra las mujeres, que históricamente se
ha silenciado. Puede abarcar una amplia gama de
conductas, que van desde las bromas
o comentarios degradantes
hacia las mujeres hasta el ataque sexual. Las
mujeres en situación más vulnerable (sometidas a mayor
precarización en el empleo, madres solteras, mujeres
divorciadas, viudas, etc...) son más proclives a ser
acosadas sexualmente, pero el acoso sexual en el trabajo se produce también en sectores laborales
no precarizados como banca, sanidad, enseñanza,
etc. y afecta también a mujeres con una alta preparación
académica e, incluso, a mujeres que ocupan puestos de
responsabilidad. En el ámbito laboral, la tasa de
absentismo entre las víctimas de acoso sexual es muy
elevada, siendo imprescindible que las empresas se
comprometan a garantizar un ambiente de trabajo libre de
violencia. El acoso sexual en el trabajo está
penalizado por Ley, y no debemos ser testigos mudos del
padecimiento de las compañeras que lo sufren.
En
Comfia-CCOO, reforzamos nuestro compromiso implicándonos
en la defensa de las mujeres víctimas de violencia de género,
desde los ámbitos que nos son propios, garantizando y
mejorando los derechos relativos a las condiciones
laborales de las victimas de esta lacra social.
Además, estamos abordando en
el seno de las empresas la negociación de protocolos de
acoso sexual desde la óptica de la prevención de estas
conductas, ya que producen graves consecuencias para la
salud y deben, por tanto prevenirse como cualquier otro
riesgo.
En Comfia-CC.OO. trabajamos, día
a día, para no tener que conmemorar otro 25 de
noviembre. Avanzar en la igualdad entre hombres y
mujeres es el único camino para lograr erradicar la
violencia de género, es un
reto difícil pero no por ello imposible.
24
de noviembre de 2006